Mahuida, un escenario para el estudio de los hongos (4 de sept 2019)

Mahuida, un escenario para el estudio de los hongos (4 de sept 2019)

Este miércoles 4 de septiembre, se realizó en el Parque Mahuida el curso pre encuentro Chileno de Micología, titulado “Introducción a las micorrizas del bosque esclerófilo” dictado por la Dra. Patricia Silva Flores, especialista en ecología de hongos y micorrizas. Actualmente Patricia desarrolla su investigación en la Universidad Católica del Maule y colabora activamente en la Red Sudamericana de Micorrizas y con la ONG Micófilos. Esta última corresponde a una entidad dedicada a la investigación, conservación, educación y divulgación de los Hongos (Reino Fungi) con la que llevamos ya dos años de colaboración mutua.

El curso estuvo dirigido a 15 participantes de diversas áreas: investigadores, emprendedores, ecoturistas, educadores. ¿Y qué son las micorrizas? ¿Por qué son importantes de investigar y conservar? Las micorrizas corresponden a una simbiosis entre las hifas de algunos hongos de suelo y las raíces de las plantas. Son poco divulgadas tanto en textos científicos como educativos, pero están presentes aproximadamente en el 90% de las especies de plantas conocidas en el planeta. La función mas estudiada de las micorrizas es la mejor absorción de nutrientes para la planta (beneficio nutricional), pero también tienen un rol clave la resistencia de éstas al estrés biótico (patógenos) y abiótico (sequía por ejemplo), así como también servir de hábitat para el hongo que compone la simbiosis. Los beneficios de las micorrizas se manifiestan a escala de individuo (planta y hongo), comunidades y alcanzan el nivel de ecosistema, considerando que gracias a ellas se forma un verdadero “internet” subterráneo, es decir una estructura de conexiones entre las raíces de los árboles que tiene implicancias en la regulación de la diversidad de plantas y hongos de esos suelos, lo que a su vez influye en los ciclos de nutrientes (ciclo del carbono, nitrógeno, fósforo). Durante el taller, se tomaron muestras de raíces de añañuca, tevo, colliguay, loasa, palito negro, todas especies típicas del ecosistema de bosque y matorral esclerófilo. Es relevante este muestreo ya que cubre un vacío de conocimiento: la mayoría del conocimiento publicado está basado en ecosistemas del hemisferio norte dejando de lado las plantas propias de este sector del hemisferio sur.

Siguiendo la metáfora de los ecosistemas como organismos y la emergencia climática como una enfermedad, tenemos el deber de comprender sus causas para proponer curas y estrategias de prevención de la misma. En este sentido la investigación en lugares poco explorados permite conocer los signos vitales y prevenir la enfermedad que hoy sufre nuestro bosque. Invitamos a todos a seguir explorando la biodiversidad poco percibida de nuestra precordillera que forma parte de un Hotspot de Biodiversidad mundial, y a recordar que las micorrizas y el Reino Fungi son claves en la armonía e integridad del bosque esclerófilo. #conocer para conservar.
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